miércoles, febrero 18, 2009

Office, sweet office

Cuando pasas más horas en la oficina que en tu casa acabas por pensar que el lugar de paso es ese en el que pagas el alquiler... Y cuando llegan las 7 de la tarde y hace 12 horas exactas que has abierto los ojos (y aún te quedan 3 horitas de esfuerzo por delante)... o te planteas el suicidio laboral o la aceptación resignada.


Yo ya he optado por la aceptación resignada, porque el suicidio laboral es de cobardes. Y además deja la mesa de trabajo hecha un asco, puag. Y que si no lo haces bien luego resulta que tienes que ir corriendo a urgencias y tal... y a mi no me sobra el tiempo, no, no. Resignación y aceptación. Después de todo, el día de mañana podremos decir que no habrá nadie que supere nuestra hazaña, por eso del tupper vitalicio, y lo del sueño y la explotación laboral y tal...


So, here we are My boss and me. O bueno, eso intenta, porque esta chica de la foto ha perdido todo el respeto que la tenía desde que un día decidió dejar los tacones a un lado y ponerse esas zapatillas de estar por casa... Planteémonos que a partir de ahora se conozcan como "zapatillas de estar por la oficina", porque al paso que voy, me agenciaré un pijama para poder sentirme como en casa.

2 curiosos han entrado a mi blog:

Miguel dijo...

Bien bonitas que son las zapas... Seguro que las ha comprado alguien muy salao, original y divertido!

Arwen dijo...

Totalmente de acuerdo. Un regalo así no lo da cualquiera.

 

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