Cuando pasas más horas en la oficina que en tu casa acabas por pensar que el lugar de paso es ese en el que pagas el alquiler... Y cuando llegan las 7 de la tarde y hace 12 horas exactas que has abierto los ojos (y aún te quedan 3 horitas de esfuerzo por delante)... o te planteas el suicidio laboral o la aceptación resignada.
Yo ya he optado por la aceptación resignada, porque el suicidio laboral es de cobardes. Y además deja la mesa de trabajo hecha un asco, puag. Y que si no lo haces bien luego resulta que tienes que ir corriendo a urgencias y tal... y a mi no me sobra el tiempo, no, no. Resignación y aceptación. Después de todo, el día de mañana podremos decir que no habrá nadie que supere nuestra hazaña, por eso del tupper vitalicio, y lo del sueño y la explotación laboral y tal...
So, here we are My boss and me. O bueno, eso intenta, porque esta chica de la foto ha perdido todo el respeto que la tenía desde que un día decidió dejar los tacones a un lado y ponerse esas zapatillas de estar por casa... Planteémonos que a partir de ahora se conozcan como "zapatillas de estar por la oficina", porque al paso que voy, me agenciaré un pijama para poder sentirme como en casa.

2 curiosos han entrado a mi blog:
Bien bonitas que son las zapas... Seguro que las ha comprado alguien muy salao, original y divertido!
Totalmente de acuerdo. Un regalo así no lo da cualquiera.
Publicar un comentario en la entrada