Durante 5 días no hicimos más que comer, jugar con la Wii, comer, cantar y bailar, comer, jugar al tabú hasta que nos dolían los abdominales de tanta risa, comer y disfrutar, disfrutar muchísimo de unas Navidades en familia que se han hecho esperar muchos años.
El recuento no es del todo malo: de todas las calorías acumuladas gracias a los excesos habremos quemado aproximadamente el 70% entre tanta Play y tanto Nunchuk . Y también tenemos el mismo porcentaje en pérdida de vergüenza. Porque los Manzanares no pasan unas Navidades sin una peluca que haga girarse a media Plaza Mayor o una gafas de luces intermitentes que dañen la vista de los sufridos viandantes. Somos asín.
Así que nada, aquí acaban los días de comilonas y juegos hasta las tantas, ya sólo queda un año para volvernos a reunir. Pero que la próxima vez no se nos olvide el mégafono, aunque Chaito y Friki-Total se nieguen en rotundo.

