
Ay, que penita me da! Después de buscar trabajo, piso, y horario de clases se disolvió el ambiente de crisis que se había instalado en nuestra casa. Y volvieron a salir las cajas y las maletas, volvimos a mover todo y cambiamos el llavero de casa. Y más pena me da aún que la personita de la foto no sea parte del equipaje, que no vuelva a ver la cara de sueño por las mañanas (y por las noches), que no volvamos a ser unas sufridas becarias-explotadas-en verano, que no vuelva a oir las cazuelas y a tener el olor de la cocina casera en toda la casa, que no volvamos a "sufrir" y reirnos de los despistes de la loca de la imagen... Menos mal que aún me debe un graaaaan bizcocho y aún tendremos que vernos las caras en poco tiempo. Y sí, es una amenaza...