Hoy he recibido una carta muy triste. Desde que realicé un trabajo de investigación sobre parques naturales protegidos, WWF Adena me envía por Navidades un sobre con unas postales navideñas muy naturales. Pero este año además, me escribía lo siguiente:
"... Son las 10 de la mañana en el puerto de Cádiz. El agente de Aduanas J. García abre un contenedor para una comprobación rutinaria. Entre los miles de contenedores que llegan cada día al puerto ha elegido éste al azar. Aunque se trata de una madera africana rara y muy escasa los papeles parecen estar en regla, pero cuando el agente va a cerrar el contenedor escucha un sonido exraño.
Ordena vaciar la carga y al fondo aparece una caja de la que se desprende un terrible olor. Dos ojos tristes le miran cuando abre la caja. Pertenecen a un achorro de chimpancé y no está sólo; a su lado yace el cadáver de otro cachorro, su hermano de su misma edad... muerto, debió morir hace días de pena o de sed..."
"... Son las 10 de la mañana en el puerto de Cádiz. El agente de Aduanas J. García abre un contenedor para una comprobación rutinaria. Entre los miles de contenedores que llegan cada día al puerto ha elegido éste al azar. Aunque se trata de una madera africana rara y muy escasa los papeles parecen estar en regla, pero cuando el agente va a cerrar el contenedor escucha un sonido exraño.
Ordena vaciar la carga y al fondo aparece una caja de la que se desprende un terrible olor. Dos ojos tristes le miran cuando abre la caja. Pertenecen a un achorro de chimpancé y no está sólo; a su lado yace el cadáver de otro cachorro, su hermano de su misma edad... muerto, debió morir hace días de pena o de sed..."
Es realmente triste ver como hay personas que siguen pensando que el mundo es del hombre y que toma de la naturaleza lo que le corresponde. Porque en realidad es esa forma de ser la que nos delata como verdaderos animales, destructores de un mundo que ya no será igual para nuestros hijos o para nuestros nietos.





