viernes, mayo 27, 2005

Se dan clases de...

Hola pequeñuelos!!!

Ante el peligro que supone ser una empollona sin remedio que se pasa todo el mes de mayo (y de junio) estudiando 22 horas al día en la biblioteca de la facultad, este año he decidido tomarmelo todo con filosofía. Así que, después de plantearme la posibilidad de quedarme este verano en Madrid a currar como uno más de esta estresante (pero bonita) ciudad, pues he desechado toda idea de someterme a una tortura tan cruel para volver a ser SITA MERY. Sí pequeños y pequeñas, vuelvo a dar clases en verano. Aunque, y de esto estoy segura, no habrá año mejor que el pasado: con Ángela y Rebeca contándose cotilleos mientras terminaban los deberes (que por supuesto eran para casa), con Ángel Victor acobardado entre tanta mujer, con las preguntas interminables de Rebeca ("¿y por qué?"), con mis pequeñas parvulitas y sus cuadernos Rubio (qué monaaaaas!!!), con las súplicas para que les dejara salir antes (y una que es un cacho pan, va y les deja...), con los exámenes de lengua (que más de una va a odiar, sobre todo por el comentario de texto), con los madrugones, con las risas, con los nervios en Septiembre, con los exámenes, con los aprobados, con las lágrimas (de felicidad)...

Siempre me quedo con la lección de que, por mucho que lo intente o por muy positiva que sea, algunas cosas son insuperables.

Ánimo pequeñuelos!!!
P.D.: En cuanto vuelva a casita os presentaré a mis pequeñas padawanas. Besitos!!!

domingo, mayo 22, 2005

Las llaman "nubes"...

Trabajando en mi portátil, al lado de la ventana, veo pasar las pocas nubes que la primavera deja caer sobre un cielo particularmente azul a estas horas de la tarde, casi con las ganas de cenar encima. Frente a mi bloque, decenas de pisos se amontonan unos sobre otros con la osadía de retar a la misma gravedad. Decenas de ventanas minuciosamente ordenadas llenan el cielo de Madrid. Todas diferentes, a cual más peculiar. Y repasando línea por línea, piso por piso, reparo inevitablemente en una figura que pasea de un lado al otro de la terraza insistentemente. Parece incansable en la búsqueda de algo en el horizonte, y se para en cada extremo para vigilar desde las alturas el más leve movimiento. Y otra vez vuelve a andar hasta llegar a la otra punta del balcón, donde se para, se asoma a la barandilla que lo protege de ese pequeño abismo, observa, y se vuelve a poner en movimiento. Y así, una y otra vez. De pronto, otra figura interrumpe el acompasado movimiento del anciano. Se acerca a él y se abrazan. Y con suave inercia se mecen en las alturas, cerca del abismo. Mientras dejan que sus pies los guíen a lo largo de la terraza, en el cielo aparecen unas nubes blancas, que manchan el tapiz azul que cubría Madrid esta tarde. Y segundos antes de que el sol deje paso al astro nocturno, se acerca al balcón, les da la mano, y las dos figuras, unidas aún, se dejan llevar. Desaparecen llevadas por un manto blanco que las aleja cada vez más de su hogar, con una sonrisa en los labios.

¡Qué envidia no vivir en un 6º piso!

viernes, mayo 20, 2005

El comienzo del final

14-17 / Mayo / 2005

51 cosas para recordar

  • Oír pasos a las 6 de la mañana y sonreír inevitablemente
  • Un “hola loky!!!” por la mañana
  • Fin de la monotonía
  • Un salón lleno de maletas
  • IKEA
  • Llenar la casa de trastos y tener que dejar la mitad en el coche
  • Una habitación nueva (o casi)
  • Un estor para mi ventana (y la sorpresa de tenerlo en la mano)
  • Tener a un par de chicos estilo “Bricomanía” en mi cuarto (mil gracias)
  • Un SEAT León rojo
  • Las chicas al volante
  • El Rastro
  • Cómo no perder los nervios buscando aparcamiento un domingo (a quién se le ocurre...)
  • Unos pantalones que marcarán estilo
  • Una alfombra de piel de vaca (y sus indecisiones)
  • El Ifema
  • Un timo de comida (40€?!)
  • Motortec
  • Visita turística a la capital sin salir del coche
  • El Windsor
  • “Prensar el Windsor con todos sus trabajadores encima" (ideas de 2 pirados gallegos)
  • Una cámara un poco rara
  • Horas en el coche que parecen segundos
  • Starbucks coffee (con 4 sofás y 5 personas)
  • “¡A la derecha!” (el próximo bote de gasoil lo paga Nico)
  • Cómo perderse intencionadamente (especial “rotondas”)
  • La M30
  • Cogiendo ideas en Príncipe Pío
  • Un par de empresarias (admirables)
  • Los cepillos de dientes de Alicia (“Qué es eso Ali?!?!?!”)
  • Acabar con los pies destrozados
  • Cenas a las tantas de la noche
  • Yo también kero leche con culacao!!!
  • Un streaptease doble
  • Una peli de miedo (y no poder mirar a la ventana en toda la noche)
  • Una cama hinchable
  • Desayunos a la 1 del mediodía
  • Érase una vez una mujer pegada a un exprimidor
  • “¿Cuándo viene la comida?” (con el plato delante)
  • “¡Qué huevos tienes!”
  • Que te obliguen a repetir plato
  • “Has tenido suerte, nena”
  • Reir por cualquier cosa
  • Sentirse en familia
  • Tarta de queso y frambuesa
  • “Pon un Isma en tu vida”
  • Oír “Mery” por primera vez en boca de Alicia
  • Sin despedidas (lo siento)
  • Echar de menos todo lo anterior
  • Tener ganas de echar alguna lagrimilla al recordarlo
  • Odiar el silencio que llena ahora la casa

viernes, mayo 06, 2005

28 horas de delirio

Hola pequeñuelos,

¿Vosotros no os levantáis cansados? ¿sea la hora qué sea? Yo sí. Como dicen en mi casa (copyright © Reichel 2004-2005) nacemos pa' vivir cansaos. El caso es que en esas horas muertas que paso entre ponerme los tacones y lo que tarda Patry en mandarme un mensaje estilo "ya voy para allá" al móvil (os lo juro, es verídico, 0.14 céntimos para 16 caracteres. A esta chica la adoran en Telefónica), pues he navegado por las maravillas de Internet y he encontrado una propuesta muy curiosa: días de 28 horas .

¿No os pasa que os vais a la cama muy poco cansados y sin embargo os levantáis con un sueño de zombies? ¿O que os faltan horas para aprovechar bien el día? (en plena época pre-exámenes sería una bendición que el día durara más horas). En la página que os indico nos muestra los beneficios de un día 4 horas más largo: tienes más tiempo para el ocio, y también más horas de sueño (y de trabajo, de eso sí que no nos escapamos). También tiene un "pero": un día de 28 horas no se corresponde con la órbita terrestre, así que mientras el lunes vamos a trabajar de 9 a 8 de la tarde, el viernes tendremos que levantarnos a las 9 de la noche para trabajar hasta las 8 de la mañana.

Yo creo que es una idea un poco estúpida a la par que friky: 20 siglos de historia no van a hacer que cambiemos algo que rige nuestras vidas de un modo tan irrefutable como respirar o parpadear. Pero los tiempos cambian, y no todos los cambios son malos. Yo apuesto por un día más largo, pero porque la cama es sagrada y hay que darla el uso que se merece: dormir hasta que te duela el cuerpo de estar tumbado :P. Malditos quienes quieran perturbar las delicias de un sueño irrepetible!!!

Goya: "El sueño de la razón produce monstruos", 1793-96

domingo, mayo 01, 2005

Anoche sobraron las palabras...

 

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