Mi vida empezó aquel día, en la inauguración de un polideportivo, a la que fui invitado en calidad de diputado y como miembro del partido. Cuando te vi pasar, por la otra acera, con tus recién cumplidos 15 años, salías de la escuela, y se hizo luz, se hizo silencio y en un momento, todo paró y nació el amor. Vestías el uniforme de la escuela, el jersey verde, la falda de cuadros, hasta las rodillas las medias, sobre los hombros una pesada cartera. Quien fuera tu porteador, tu tutor, tu institutriz o tu maestra, para estar cerca siempre de ti, y dedicarte, mil atenciones. En los plenos del congreso, no hacia otra cosa que pensar en ti, y día a día iba a tu colegio para verte salir, hasta que un día el amor rebosó en mi cuerpo dulce violento, y así corriendo fui hacia ti, y te pregunté...”buena muchacha, te acompaño a casa?”; no olvidaré como dijiste... “como quiera usted, como quiera usted”. Poco a poco nuestra relación se fue formalizando, hacíamos juntos los deberes, mientras íbamos a tu casa andando. Hasta un día logré invitarte al cine a ver el rey león, cuando las hienas acechaban al héroe contra mi pecho, mi pequeña se estrujó, y se hizo luz se hizo silencio y en un momento todo paró y nació el amor. Pero como todas las historias de amor, al menos las más bellas, la nuestra por supuesto también, acabó en tragedia y a su madre al enterarse le entró la histeria. Me denunció, y puso un matón para seguir a su pequeña y una gris tarde fui a buscarla y aquel matón por tres sitios la cara me rompió. Pronto se hicieron eco de la noticia los medios de comunicación y un moderno cantautor me compuso una canción. Durante una temporada el mundo me dedicaba sus portadas, y para darle mayor gravedad Pedro J. una editorial, y tertulianos en la radio, en la tele comentaban, como la juventud se pierde, ay... como se pierde... El comité disciplinario del partido, movido por la envidia claramente, inició una investigación interna, y me abrieron expediente. Y tras un ardo y largo tormento me expulsaron a la vez, del partido el comité, y de mi casa mi buena mujer. Y quedé solo con los recuerdos, y una pequeña con uniforme de escuela. Me han dado de lado, me han quitado mi escaño, da igual yo te amo, estoy perdido me echarán del partido solo quiero estar contigo, y que le voy a hacer si me echo mi mujer solo porque te quiero, el mundo entero esta a nuestros pies, a nuestros pies, Estoy seguro a mi vendrás cuando te dejen papá y mamá, estaremos juntos lo sé mi amor, cuando seas mayor. |
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Para mi Patry, por haber sido capaz de porner imágenes a esta canción; por haberlo dejado todo por amor; por haber hecho oídos sordos a quienes no creían en ella. Por haberme confiado el secreto... Te quiero mucho nena!






