miércoles, marzo 23, 2005

Tierna y dulce historia de amor

Mi vida empezó aquel día, en la inauguración de un polideportivo, a la que fui invitado en calidad de diputado y como miembro del partido. Cuando te vi pasar, por la otra acera, con tus recién cumplidos 15 años, salías de la escuela, y se hizo luz, se hizo silencio y en un momento, todo paró y nació el amor.
Vestías el uniforme de la escuela, el jersey verde, la falda de cuadros, hasta las rodillas las medias, sobre los hombros una pesada cartera. Quien fuera tu porteador, tu tutor, tu institutriz o tu maestra, para estar cerca siempre de ti, y dedicarte, mil atenciones. En los plenos del congreso, no hacia otra cosa que pensar en ti, y día a día iba a tu colegio para verte salir, hasta que un día el amor rebosó en mi cuerpo dulce violento, y así corriendo fui hacia ti, y te pregunté...”buena muchacha, te acompaño a casa?”; no olvidaré como dijiste... “como quiera usted, como quiera usted”. Poco a poco nuestra relación se fue formalizando, hacíamos juntos los deberes, mientras íbamos a tu casa andando. Hasta un día logré invitarte al cine a ver el rey león, cuando las hienas acechaban al héroe contra mi pecho, mi pequeña se estrujó, y se hizo luz se hizo silencio y en un momento todo paró y nació el amor. Pero como todas las historias de amor, al menos las más bellas, la nuestra por supuesto también, acabó en tragedia y a su madre al enterarse le entró la histeria. Me denunció, y puso un matón para seguir a su pequeña y una gris tarde fui a buscarla y aquel matón por tres sitios la cara me rompió.
Pronto se hicieron eco de la noticia los medios de comunicación y un moderno cantautor me compuso una canción. Durante una temporada el mundo me dedicaba sus portadas, y para darle mayor gravedad Pedro J. una editorial, y tertulianos en la radio, en la tele comentaban, como la juventud se pierde, ay... como se pierde... El comité disciplinario del partido, movido por la envidia claramente, inició una investigación interna, y me abrieron expediente. Y tras un ardo y largo tormento me expulsaron a la vez, del partido el comité, y de mi casa mi buena mujer. Y quedé solo con los recuerdos, y una pequeña con uniforme de escuela.
Me han dado de lado, me han quitado mi escaño, da igual yo te amo, estoy perdido me echarán del partido solo quiero estar contigo, y que le voy a hacer si me echo mi mujer solo porque te quiero, el mundo entero esta a nuestros pies, a nuestros pies, Estoy seguro a mi vendrás cuando te dejen papá y mamá, estaremos juntos lo sé mi amor, cuando seas mayor.

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Para mi Patry, por haber sido capaz de porner imágenes a esta canción; por haberlo dejado todo por amor; por haber hecho oídos sordos a quienes no creían en ella. Por haberme confiado el secreto... Te quiero mucho nena!

sábado, marzo 19, 2005

La extraña pareja

Eran conocidos en las calles del barrio,
conocidos en todos los bares y tabernas.
Él tan alto, tan serio, tan pálido y delgado,
ella morena y frágil, tan graciosa y pequeña.
Él rondaba, más o menos, los cincuenta,
y ella debía tener no más de veinticuatro.
Él daba clases, creo, en alguna academia,
y ella estudiaba, creo, un curso de italiano.
Bebían y se amaban, o eso parecía,
discutían a veces, a veces sonreían,
se besaban y odiaban, pero nadie es perfecto,
el amor es difícil y extraño en estos tiempos.

Él entró una noche en el bar de costumbre,
iba vestido todo de riguroso luto,
venía borracho y solo, traía el gesto serio,
y en las manos una corona de difuntos.
Ella le había dejado, nos explicó sereno,
y había decidido considerarla muerta,
y brindar por su olvido y su descanso eterno,
y celebrar su entierro de taberna en taberna.
Así que allá nos fuimos, y para qué contaros:
vasos vinos y risas, alguna vomitona,
abrazos de amistad, eterna aquella noche.
Requiescat y brindemos por ella y su memoria.

Al salir de El Almendro ya iba muy borracho,
se desplomó en el asfalto y me incliné a su lado.
Supe que estaba muriéndose de golpe,
dijo algo en mi oído, se deshizo en mis brazos.
Se lo llevó la ambulancia con su corona y todo,
y yo me fui a cumplir con su encargo maldito.
Llegué hasta el bar que él me había indicado
y busqué a la muchacha entre el humo y el ruido.
Por fin la vi, bailaba muy despacio,
refugiada en el cálido pecho de un muchacho.
Le conté, me escuchó, se abrazó a su pareja.
Yo no sé si lloró, no se veía apenas.

La noche debilita los corazones,
noches de funeral, de vino y rosas.
Brindemos por el amor y sus fracasos,
quizás podamos escoger nuestra derrota.
El sol limpia las calles, la memoria,
feroces pasiones atenúa.
Invéntate el final de cada historia,
que el amor es eterno mientras dura.

viernes, marzo 18, 2005

Descifrando momentos

Es emocionante como nace el cariño. No es que lo necesites (que también) o que te obligues a buscarlo. Es simplemente ver como surgen los abrazos o las risas, encontrar el momento exacto para hablar y decir algo, pedir y recibir un consejo, conseguir que incluso el agotamiento de toda una noche de trabajo sea divertido. Porque parece que el comienzo todo es distancia, y un "que tal tu día mi niña?" rompe con la monotonía y el cansancio. Poder dar y recibir, y volver a dar y dar otra vez. Sí, ya estoy de vuelta y actualizando el blog, pero esta vez no me hubiese importado tardar un poco más en volver...

Para todos quienes saben lo que es echar unas lagrimillas mientras cierras tras de ti la puerta de casa.

domingo, marzo 06, 2005

La sorpresa de una llamada perdida en el móvil

Hay ocasiones en las que te das cuenta de lo poco que conoces a la gente. De lo imprevisible de la amistad, de la soledad que supone ser sólo una persona en una cuestión de dos. Y abrir tu agenda y ver tantos números. Pero si vas tachando de uno en uno la verdad es que no son tantos con los que hablas a menudo. Porque la vida es una carrera constante, y no te das cuenta de parar y coger el móvil para llamar a esa persona a la que tanto te gusta escuchar, porque te hace reír, porque su voz te hace olvidar donde estás para dar rienda suelta a una conversación inacabable sobre nada en particular. Pero no siempre es tan perfecto, porque no hay una persona al otro lado, al menos no la que esperas con tantas ganas. Porque coges el teléfono y no hay hora ni lugar para volver a dar un abrazo. Porque no hay risas, solo frases sueltas. Porque no hay conversación, sino una discusión en ciernes. Apagas el teléfono y te sientas a pensar en lo poco que has aprovechado esos minutos (o incluso segundos) para decirle a esa persona que en el café de la esquina preparan los mejores chocolates del barrio y que no aceptas un "no" por respuesta, y que a las 8 le darás un toque cuando llegues a la plaza, y te pasas todo el trayecto en metro pensando que ropa llevará puesta. Y miras a la gente y sonríes. Y por fin os veis y os contáis lo que os ha pasado de camino al barrio. Y le das las gracias al camarero con tu mejor sonrisa. Y os despedís con un "hasta mañana" porque, aunque mañana no os veáis, es lo que os apetecería hacer. Acabo de mirar el móvil y aún no tengo ningún mensaje pendiente. Termina una por acostumbrarse a no tener nunca ropa para planchar, porque te sobra el tiempo. Y a colocar tu ropa por colores. Ya ni siquiera tengo libros pendientes de leer, y apenas tenga tiempo me compraré otro para hacerme compañía la próxima tarde. Aún me queda la esperanza de que el teléfono se halla estropeado. O parece que un mensaje está a punto de llegar si agudizas el oído...

sábado, marzo 05, 2005

Siete días para una eternidad

- Tengo miedo...
- Yo también. Deja que te lleve a mi mundo, guiaré todos tus pasos, aprenderé tus despertares, inventaré tus noches, permaneceré junto a ti. Borraré todos los destinos escritos, coseré todas las heridas. Los días que la cólera te domine, te ataré las manos a la espalda para que no te hagas daño, pegaré mi boca a la tuya para ahogar tus gritos y nada será nunca más igual. Y si tú estas solo, estaremos solos en pareja.
La tomó entre sus brazos, le rozó una mejilla y le acarició una oreja con el timbre grave de su voz.
- Si supieras todos los caminos que he tomado para llegar hasta ti. Me he equivocado muchas veces y siempre he vuelto a empezar con más alegría aún, con más orgullo. Quisiera que nuestro tiempo se detuviese para poder vivirlo, descubrirte y amarte como te mereces, pero este tiempo nos une sin pertenecernos. Yo soy de otro mundo, donde todo es nadie, donde todo es único; yo soy el mal y tú el bien, yo soy tu diferencia, pero creo que te amo, así que pídeme lo que quieras.
- Tu confianza...

viernes, marzo 04, 2005

Visitando las ruinas de un edificio incendiado

Jelou pequeños y pequeñas mías!!!A nosotros también nos gusta el protagonismo, y aunque no nos dejaron acercarnos más, queríamos dejar escrito aquello de “Mery y Tania estuvieron aquí”. Nos conformamos con poder dejar constancia fotográfica de un hecho triste, pero histórico. Una instantánea (de calidad pésima, lo sé) del incendio del edificio Windsor. Para que luego digan que no tengo el gusanillo periodístico.Muchos besos, cebollones!!!P.D.: La de la foto no es uno de los fantasmas del Windsor... es Tania!! jiji. Mua!!!

jueves, marzo 03, 2005

¡¡¡Nieve!!!

Hola caracolas!!! (a Crispa sí que le va a hacer ilusión el saludo, jeje)

Sigue sin ser un buen día, pero se hace camino al andar. Además, con esto de permanecer exiliada en la capital durante la época de exámenes me ha privado de la posibilidad de actualizar el blog. Así que ahí va una foto de la famosa nevada, hecha desde la ventana de mi cuarto (que arbolito más potito!). La verdad es que ni siquiera yo, que vivo en el centro de la península y en una de las provincias más frías de Castilla y León, había visto caer tanta nieve en un solo día. Alcemos, pues, nuestras copas, por la calefacción central y las manoplas!. Por un día, Madrid dejó de ser gris para cubrirse de blanco.

Abrigaos bien cebollones!!!


miércoles, marzo 02, 2005

Y llegaron los ángeles...

Hoy no es un día alegre, no es de esos que te apetece hacer mil cosas (o millones) y que no paras quieta. Así que me remito a deciros por enésima vez lo mucho que os quiero y os necesito, a esas personillas que hacen de mi vida algo especial. Empezando por Patry (gracias por darme la mano en el peor momento), Ali (nena, no sabría como agradecerte el cariño que me das), Tania y Suka (mis niñas de Campamento, sin vosotras no sería lo mismo)... y terminando por todas aquellas personas que me conocen (sobre todo en la Facultad). Gracias a todos los que siguen a mi lado. Os quiero.

 

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